I need a hero, I’m holding out for a hero ‘til the morning light. He’s gotta be sure and it’s gotta be soon and he’s gotta be larger than life
Parte de una canción de película muuuy conocida
Leyendo: Harry Potter y el misterio del Príncipe
JK Rowling

Al viejo Momotspan
A la difunta USB
* Las 'ciudades' más grandes de México * | Thursday, March 30, 2006

Hace unos pocos años recuerdo que, entre pláticas desvariadas, un amigo sacó a colación la controversia de cuál ciudad de origen (de cada integrante en el debate) era más grande que la otra, y entre eso también estaba la cuestión de cómo podías considerar a una ciudad como 'grande', si por el criterio de extensión territorial, por número de habitantes, por densidad poblacional o por productividad de la misma; al final se concluyó que se tomaría en cuenta el parámetro de número de habitantes. Pero, después de algunas búsquedas fallidas en Internet (es increíble que puedas encontrar cuántas veces va al baño un artista al día en un buscador y no la población total separada por ciudades en México), se dejó el caso olvidado.

Ahora me ha dado por recordarlo, y como breviario cultural me puse a investigar en las bases de datos del Inegi. Aunque encontré datos satisfactorios y sorpresivos, cabe aclarar que sacar estas estadísticas no fue sencillo, ya que Inegi segrega las ciudades de forma muy diferente a la que todos pensamos. Las reglas de clasificación y algunas aclaraciones y observaciones son las siguientes:

- Las poblaciones se denominan localidades

- Se considera que si una agrupación de personas se ve separada por líneas municipales entonces no puede considerarse como una sola localidad. Esto quiere decir que una localidad es localidad sólo porque está en un sólo municipio y sin tomar en cuenta suburbios en municipios aledaños (p ej: Monterrey, San Pedro y San Nicolás son diferentes, Veracruz y Boca del Río son diferentes, etc).

- Por el punto anterior, quizás algunas ciudades les parecerán reducidas o, al revés, otras ni las habían considerado ciudades propiamente dichas, pero tomando en cuenta esta definición sí lo son, o no pensaban que fueran tan grandes. Pues bueno, sorpréndanse.

- Para fines de recaudar la información más importante, separé las localidades con más de 300 mil habitantes, las que consideré como ciudades grandes, aunque en algunos casos el nombre del municipio no corresponde al nombre de la ciudad en cuestión (ej: Cancún está en Benito Juárez, Villahermosa está en Centro), lo que implicó un poco de investigación acerca de a qué ciudad se estaba refiriendo esa estadística.

- Tomando estos criterios, a diferencia de lo que muchos pensaban, la primera ciudad más grande es, efectivamente, la ciudad de México, la segunda Guadalajara... pero la tercera NO es Monterrey.

- Después de todo, considero que algunas ciudades se sobreestiman porque tienen población muy flotante, como es el caso de las ciudades fronterizas. Yo les pongo lo que Inegi dice.

- Sólo hay 9 localidades con más de un millón de habitantes, 16 entre medio millón y el millón, y 22 entre 300 mil y medio millón.

- Agrupando a nivel estatal, el DF sigue teniendo el mayor índice de población, seguido del estado de México, al que aún le faltan 2 millones de personas para alcanzar al indiscutible primer lugar. Curiosamente, le siguen Jalisco y Nuevo León, con lo que se puede concluir que si sólo nos importa la aglomeración de personas, sin importar divisiones municipales, estatales, etc, entonces sí se cumple la regla de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.


A fin de cuentas, haciendo remembranza de esa vieja plática, lamentaría comunicarle a mi amigo que su 'ciudad' ni siquiera aparece en la lista de las 47 más grandes, es decir, Tepic no llegó a más de los 300 mil habitantes. Juzguen ustedes mismos.

Población por ciudades en México

Los datos fueron obtenidos en las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática INEGI



by N i T a at 07:37 p.m. |


* El Reloj * | Thursday, March 23, 2006

Hay cosas simples que recuerdas para siempre, pequeños detalles que parecen abrir una pequeña puerta en la memoria y, una vez abierta, es como si se inundara la habitación con los sonidos, las imágenes de antaño. Eso pasaba a veces cuando escuchaba las campanadas de un viejo reloj.

Por allá de los años 40, cuando mi abuelo iniciaba "La Venecia", en la calle de Donceles, que lucía los más elegantes sombreros en los aparadores, colgaba en las paredes del interior de la tienda un reloj de pared, madera oscura, con un péndulo dorado y melodiosas campanadas cada 15 minutos. Allí ese reloj fue testigo de los vaivenes del negocio, los juegos y los castigos de dos niños pequeños que muy pronto se hicieron muchachos y viajaron lejos de casa. El negocio cerró y el reloj fue a parar al comedor de la casa del propietario, donde fue testigo del paso de más de 30 años.

Ante él reposaron decenas de personas que amenizaban charlas, ancianos que llegaron a los 100 años, esposas, bebés que pronto se hicieron niños e inundaron la casa con juegos, gritos, corretizas y travesuras. No faltaba la noche vieja en la que, al sonsonete de las doce campanadas, cada integrante del grupo reunido en el comedor se esforzara por comer una uva al mismo compás que éste marcaba. Incluso el reloj se fue haciendo viejo, y hubo una noche vieja en la que nos pasamos quince minutos en la celebración del año nuevo porque nuestro fiel vigilante paró su mecanismo justo un minuto antes de las doce.

Como la casa siempre estaba llena, los niños éramos los perjudicados y a los que mandaban a dormir a la sala. Como el viejo reloj no podía quedarse sin cuerda porque si no 'chocheaba' pues cantaba cada quince minutos sin parar siquiera en la madrugada. Así que, como buenos niños, nos acostumbramos a las campanadas y entrenamos el oído para que nos sirviera de arrullo a la hora de dormir (fue difícil, créanlo).

Los años han pasado, y algunas viejas pertenencias de los abuelos se van haciendo muy, muy valiosas, incluyendo a ese viejo reloj. En las pláticas de repartición de bienes con los abuelos, mis padres eran los dueños inequívocos del incansable vigilante. Pero hace pocos años a mis abuelos les dio por empezar a repartir esos 'tesoros'... y para no embaucarlos en una laaarga discusión y dilema familiar, sólo les diré que el viejo reloj terminó en la pared de la casa de mi tío, el hermano de mi papá, y ahí en su nuevo hogar aún sigue repiqueteando contento cada quince minutos, después de cerca de 60 años de servicio.

Qué va... no es nada más que un reloj antiguo de pared, pero cada vez que me siento en esa casa y escucho sus campanadas es como si la habitación se llenara de imágenes, sonidos y olores agradables de la niñez, cuando solíamos compartir navidades, reuniones familiares y cumpleaños en casa de los abuelos. No quiero decir que ahora no lo hagamos, al contrario, mi familia me encanta por eso, pero la puerta que se abre trae recuerdos infantiles que siempre son gratos de traer a la memoria de vez en cuando.


by N i T a at 09:54 p.m. |


* Fotos memorables * | Tuesday, February 14, 2006

Sí, me vi influenciada por una película, y además de que lo sacamos a tema algún fin de semana, pero me encantó esa idea.
Si pudiera imprimir en imágenes el álbum de recuerdos que tengo en la memoria, de por sí extenso, rescataría muchísimas bellas o intrigantes escenas que, de vez en cuando, aún me saltan a la mente cotidianamente. Rescatamos, de esa colección, 10 de algunas fotos de mis recortes memorables:

1- El cuarto de un hotel, a media luz, una caja de cartón encima de una de las camas, y una cabecita asomando de repente mostrando un par de pequeñas orejas color beige.

2- El hombre que siempre trajo ilusión a tres pequeñas niñas cada 6 de enero, cambiando las facciones de la cara a un aire de total sorpresa infantil, al descubrir en el lugar de su zapato que los reyes magos, esta vez, no habían hecho los acostumbrados tratos con él para los regalos (pero con sus hijas), y le habían sorprendido con algo nuevo.

3- Una madre partir con los ojos verdes bañados en lágrimas, bajo una puesta de sol hermosa, dejando a una de sus hijas iniciar una etapa de la vida un poco más lejos de su protección.

4- Un ser humano inmensamente pequeño, sonrosado y de piernas encogidas, con 6 horas de edad y con los dedos más pequeños que yo había visto en mi vida, respondiendo a los intentos de ser cargado por su padre inexperto y extasiado con su delicadeza.

5- Una bola de pelos retorciéndose gustosa, en el césped y panza para arriba, agitando las patas, moviendo la cola, bajo los débiles y abrigadores primeros rayos de sol después de un crudo invierno.

6- Dos chicas caminar entre risas, a unos cuantos metros de mí, perdiéndose en la densa y tétrica neblina durante una noche de noviembre, en un lugar en las montañas.

7- Un hombre alto, delgado, con el poco cabello que le queda demasiado blanco, pero nada torpe a pesar de los años, peleando dentro del automóvil por un lugar al lado de la mujer con la que ha compartido cerca de 60 años de su vida, dejando asomar una sonrisa pícara en el intento.

8- La vista en la cima de una de las múltiples ruinas mayas aún algo desconocidas por la mayoría de la gente: montones de selva verde al norte, al sur, al este y al oeste, y un aire limpio, fresco y húmedo destapándome cada poro de la piel.

9- Un sol matutino bañando con un chorro de luz la esquina en la que él se encuentra, sentado cabizbajo en una barda baja de piedra, con un suéter de cuello alto que le va de maravilla, esperando por mí.

10- Tres chicas más, conmigo en el coche, enmedio de la noche. La que va manejando se orilla, la que va de copiloto baja el vidrio y lanza un grito desgarrador haciendo saltar a dos transeúntes, la que maneja arranca a toda velocidad, mientras la que va a mi lado estalla en carcajadas y nos contagia a todas.


Fotos... fotos memorables.

by N i T a at 06:30 p.m. |


* Ventana de Personalidad * | Wednesday, January 25, 2006

Las impresiones que le das a la gente suelen ser muy diferentes, siempre diferentes, y éstas van cambiando con el paso del tiempo, la convivencia y qué tan profundamente te conozcan, incluso hay personas que llegan a conocer partes de tí que tú mismo no tomas en cuenta, algo así como la ventana de Johari (y no es que yo sea adicta a la psicología, simplemente en una de esas se me quedó grabada). La ventana de Johari clasifica la personalidad, habilidades, aptitudes, etc, de alguien (el YO, como le llaman esos locos) en 4 divisiones básicas:

Libre: lo que uno conoce de sí mismo, así como también lo conocen todas las demás personas que te rodean
Ciega: lo que uno no conoce de sí mismo, pero las demás personas sí alcanzan a percibir
Oculta: representa lo que uno conoce sobre sí mismo y los demás no tienen la menor idea
Desconocida: es todo lo bizarro que ni tú ni nadie que te conoce sabe de tí, pero aún así existe

Soy de la creencia de que a veces puedes tener casi toda tu personalidad en un cuadrante, los extrovertidos no dejan casi ningún secreto para sí mismos, los flojos tienen todo su ser en el área desconocida y no se molestan en cambiarla, los introvertidos tienen más peso en el área oculta y así son felices, y los humildes pueden ser del tipo de personalidad ciega más pesada. Sin embargo, estoy convencida que puedes cambiar ciertas cosas de tu distribución personal.

En lo que a mí respecta, no creo que haya un patrón. Para mi familia soy totalmente oculta y no comparto nada con ellos (aunque no sea cierto), para mis compañeros de trabajo soy demasiado libre, para algunos profesores que tuve, mi personalidad desconocida es extensa y pude sacar ciertas cosas de ahí, como el gusto por el baile, para mis amigos tengo áreas ciegas difíciles de cambiar a otro cuadrante.

A veces saco ventaja de lo que los demás creen de mí y alimento ese pensar, si es que así me conviene. Algunas etiquetas me molestan, otras me encantan y las restantes no me hacen "ni fu ni fa". La diferencia de cada una de ellas es la que me hace tomar decisiones con las personas que me rodean, es cuestión de aprender a utilizar esto de las impresiones. Por desgracia, algunas han sido comunes por tantos años que es difícil quitártelas de encima (crea fama y échate a dormir). Estos últimos años he luchado con la etiqueta de la sumisidad a viento y marea, pero me estoy convenciendo de que será imposible despegarla con ciertas personas.

Por eso digo que las impresiones cambian, lo que antes era libre ahora será oculto, y viceversa. La ponderación de personalidad no funcionó, así que hay que cambiarla. Sólo después de que me di cuenta de que eso de permitir que influyeran un poco en mis decisiones no trajo nada bueno, quizás me perdí de muchas cosas, mas ya no hay vuelta atrás.

Aún así, por mucho que uno intente arrancar raíces habrá muchas que quedarán igual, por eso la personalidad no cambia, lo que sí son las impresiones.

Yo me defino así:

by N i T a at 12:25 p.m. |


* Antigua verdad inconcebible * | Tuesday, January 24, 2006

La primera vez que me lo dijo estaba a unos tres metros de mí, de pie justo enmedio de la sala de cómputo atestada de tesistas, apurados al extremo para entregar sus últimas revisiones dentro del plazo establecido, demasiado ocupados para darse cuenta de lo que estaba pasando; la atención se me centró al medio de la sala. Yo no supe qué decir, me quedé sin habla, y tan sólo le pregunté: - ah... ¿qué?. Tomó aliento para repetir la hazaña, pero antes de articular de nuevo la frase se sonrió, bajó la cabeza, volvió a mirarme y me dijo: - te veo luego. Salió de la sala, la inquietud se quedó y yo seguía igual; frente a mi computadora, con la misma posición de las manos en el teclado de hacía un minuto atrás y con la mente en otro lado. Todos los demás seguían enmedio de gritos, papeles, corretizas y lloriqueos... el universo acababa de torcer el plano tiempo en una depresión hacía un instante y ellos ni siquiera lo notaron.

La segunda vez que me lo dijo, estaba sentado junto a mí, vigilando los segundos de distracción de la tercera persona, articuló la frase sin emitir sonido. Y yo, como un tiempo antes, me paralicé y no supe contestar, tan sólo mi simple oración inteligente: -... ¡¿qué?!. Ella volteó en ese justo momento, pero él aplicó una delicada fuerza para voltearle la cara en contra de su voluntad y apartarle la vista, para volver a revelarme lo que yo no podía captar, pero la risa por la resistencia de su prisionera le impidió terminarla. Ellos disque discutían, yo me quedé en blanco y traté de asimilar lo que no podía.

Después me pasaba las noches en vela con una sonrisa en el rostro, repasando una y otra vez esa frase en mi cabeza, para ver si en una de esas por fin la entendía, para ver si podía escapar del abismo indefinido en el que me había metido y donde no podía explicármelo. Por alguna extraña razón no podía comprender del todo esa verdad.

La última vez yo se lo susurré al oído, tratando de rehacer la magia. Me aseguró lo mismo con un poco de énfasis, "... aunque no me lo creas". Tomé la fuerza necesaria, tomé el mazo más pesado y rompí la puerta que permanecía cerrada en lo más profundo de mi corazón, pues siempre que intentaba abrirla resultaba ser muy doloroso. Pero así, de golpe, la luz me inundó y finalmente lo entendí; cómo explicarle, no era que no le creyera, era que no me la creía, ¡no concebía esa idea!, mas no por su causa, sino por un miedo interno que yo misma creé hace mucho tiempo atrás, una cadena que jamás había estado dispuesta a romper. Esa noche lo entendí, y le dije: "Sí te creo"


by N i T a at 11:45 a.m. |


* Inaugurando el amor y la amistad * | Monday, January 16, 2006


El fin de semana pasado asistí a una bellísima ceremonia donde el amor estuvo presente, donde incluso éste podía respirarse en el aire.
Una de las integrantes del grupo de amigos del que formé parte en la universidad tomó una de las decisiones más importantes de su vida: compartir su vida con otra persona con la misma disposición que ella de ser feliz, uno con el otro.
Enmedio de la emotividad también estuvo la diversión, la plática amena con los amigos que ya hace tiempo deja una de ver, el baile y la calidez de hace algunos años que sólo ellos me pudieron dar.

Mis más sinceras felicitaciones, mis mejores deseos: Cris y Hugo


by N i T a at 12:24 a.m. |


* Tan sólo * | Thursday, January 12, 2006

Sólo quería decir...

¡¡QUE QUÉ FRÍO TENGO!!
by N i T a at 02:24 p.m. |


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