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El rincón de la ignominia

Definitivamente... esto no es lo mío

La frase del día:

No es lo mismo no rechazar que aceptar. Definitivamente siempre es preferible lo último.
Principio estadístico aplicable a pruebas de hipótesis... y a todos los aspectos de la vida
I m A g E n
Recuerdo de una leyenda mexicana
El idilio de los volcanes

idilio
Bloggeros (estos sí son expertos, visítenlos)
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* Culta juventud * | Friday, January 31, 2003

Mi amigo estaba realmente emocionado, el lunes, cuando me comunicó que iban a traer a la universidad la obra de teatro titulada Las obras completas de William Shakespeare. Ese mismo día preguntó el precio del boleto de entrada, en la tarde había regresado con sus 0 para disfrutar de tal arte en la primerísima fila.
Mientras tanto seguí caminando desde el auditorio al concurrido lugar llamado La playita en la universidad, que no es nada más que la cafetería al aire libre. Ahí uno bien puede ver desfilar a chicas en tacones y minifalda cuando el salón les queda en el tercer piso del edificio más lejano y hace un frío de la... sin más materia gris en la cabeza capaz de pensar más allá en la salida de antro de hoy en la noche. También se aprecian a los chicos más fresas que uno pueda imaginarse, ocupándose solo de calificar del 1 al 10 a la chica que acaba de pasar para definir, según su criterio, lo buena que está, después de comérsela con los ojos.
Contrastante situación con esos cuantos chicos que hace una semana se volaron la clase de la noche, todo por ir a escuchar al cuarteto de la filarmónica de Berlín. O los que se sientan en el pasto a plena luz del sol a enfrascarse en un cálido debate del último libro de García Márquez que leyeron (o, en lo personal, cuál es la mejor novela del siglo... jajaja).
Es detestable observar como toda esa perfecta juventud no hace otra cosa más culta que ir al cine, sin siquiera apreciar la trama de la película o investigar la historia que hay detrás de ella, con los que no puedes entablar una conversación más profunda que lo mal o bien que se halla el clima el día de hoy.
Sobre todo, es detestable, cuando los jóvenes que saben de cine, de música, de teatro, de libros, de buena política o preciosos temas de historia se ocultan... no sé dónde, en los profundos rincones en donde esta sociedad termina colocándolos.
Yo no me considero persona culta, tampoco insinúo que mi capacidad de pensamiento no alcance a razonar los monótonos compases musicales de un punchis punchis. Pero me gustaría que la juventud dejara de imponerse el horrible tabú de cultura = nerd que los hace, en cierta forma, inaceptados en el círculo social.
Deberíamos deshacernos de esa ridícula idea y comenzar a apreciar un poco más de la cultura que, sobre todo en nuestro país, existe.
by N i T a at 05:57 p.m. |


* Flor sin retoño * | Wednesday, January 29, 2003

Sembré una flor sin interés
yo la sembré para ver si era formal
a los tres días que la dejé de regar
al volver ya estaba seca y ya no quiso retoñar.
Yo la regaba con agua que cae del cielo
y la regaba con lágrimas de mis ojos.
Mis amigos me dijeron: "ya no riegues esa flor,
esa flor ya no retoña, tiene muerto el corazón".

Hoy he caminado un largo trecho con un amigo y su consejo me ha traído a la mente las líneas de esta canción. A la par que le hablaba y él me hablaba se me encontraron tantos sentimientos en el pecho... sentí pena, angustia, esperanza y desesperanza después, humillación, pasión, frustración y melancolía... por esa flor.
No se si todo lo que he hecho por ella haya valido la pena, o lo valdrá alguna vez, si alguna vez ha apreciado mis más sinceras gotas para alimentarla, los sutiles cuidados o las susurrantes palabras de afecto para verla crecer.
No se si es que los pequeños retoños que me ha dado no logran ahora llenar mi profundidad, quizás le ha costado demasiado traerlos a la vida y valen mucho más de lo que la misma mirada puede apreciar, quizás están esperando nuevas gotas de mi lluvia para seguir creciendo... o quizás he engañado a mi propia visión y jamás me ha dado nada.
Me encuentro en la encrucijada más difícil, pues no tengo el valor para enfrentarla, pero tampoco el corazón de dejarla morir. ¡Pobre de mi flor! tus aromas me quitan la razón, no se por qué sigo conservándote, quizás para poseerte tan solo en el recuerdo y en los más remotos sueños que vienen todas las noches de luna llena.
Qué frustración tan impresionante: ayer estaba segura de que mostrarías pronto los más hermosos colores que alguna vez haya logrado ver... hoy toda la ilusión se derrumbó en unos segundos y la oscuridad volvió a extenderse hasta los más diminutos rincones del pequeño recipiente de cerámica en el que te tengo. Entonces me di cuenta de lo que tanto he temido, que después de todo no estaba segura.
Será mejor entonces abandonarte para siempre y recaudar todos los instrumentos que he fabricado para tí. Ya no habrá entonces los prometedores retoños de bellísimos colores que alguna vez pude ver escondiéndose entre tus raíces. ¿Será que ya moriste, y yo no he podido aceptar tan grave pérdida?
Será que mañana volverás con tu elegantísima imagen que dejas asomar esos días en los que la resolana logra reanimarte y convencerás de nuevo a mi renegante mano para alimentarte nuevamente. Que pronto brotarán entonces los colores y los perfumes en tus pétalos. ¿Será que el agua que te he dado está a punto de verte en plenitud haciéndome olvidar todos mis desvelos?
Y mientras tanto seguiré bañándote con lágrimas, vigilando tus débiles pétalos caídos, cantando cerca de tí sin saber siquiera si me escuchas... cuando estoy decidiendo si es preciso dejarte morir en este mismo momento.

by N i T a at 10:12 p.m. |


* La invasión del trabajo * | Monday, January 27, 2003

La presión y la angustia vuelven a invadirme, todas las responsabilidades juntas caen sobre mi cabeza y me absorben el tiempo para lograr hacer las actividades cotidianas que me hacían disfrutar de los días de las bienamadas vacaciones... hoy me he dado cuenta que nuevamente ellas quedaron atrás, que se han ido y no volverán hasta dentro de unos cuantos meses más.
Los profesores, los trabajos, los exámenes, la desesperación y la atención que jamás logro enfocar en mis apuntes vuelven a apuntar mi rebelde sentimiento de no querer iniciar de nuevo esta monotonía estudiantil que a veces logra asesinar mi paciencia. Pero lo tendré que hacer, sea por el puro amor que siento por mi carrera, sea por la mera responsabilidad de cumplir, sea por el sencillo deseo de acercar las vacaciones otra vez...
Simplemente tengo demasiado trabajo el día de hoy, y me es imposible escribir algo coherente... Muy buenos días a todos, yo me preocuparé y me ocuparé a la vez, de aquí hasta el miércoles.
by N i T a at 11:23 a.m. |


* En su aniversario * | Thursday, January 23, 2003

Pensé que la perdería... de la cintura para abajo todo era un chorreadero de sangre, me sentía culpable, por haber insistido en hacerle tener una segunda camada de cachorros. Ese día que corríamos sin otro interés más que llegar lo antes posible a la veterinaria, pensé que la perdería, cuando la ví en el regazo de mi madre angustiada, cuando miré los ojos de papá nervioso conduciendo lo más aprisa que podía... cuando miraba a esta otra pequeña cachorra agonizante entre mis manos.
Fue una soleadísima mañana de primavera en conocido centro vacacional (del estado de Puebla, para variar) cuando mis padres me dieron esa rotunda sorpresa. Sabía bien que a mamá no le gustaban los animales, que jamás iba a dejarme tener una mascota, pero cuando vi asomar su pequeña cabeza alzando las hermosas orejitas color beige supe que había cambiado de opinión. A mis once años de edad el sueño más grande de mi vida se había cumplido: por fin tenía una mascota.
Cada momento de su crecimiento fue una escena grabada en mis más remotos recuerdos de niña. Ver caminar diminuta bolita de pelos detrás de mi hermana por la calle, oírla gemir para que le hiciéramos caso, reírme cuando se caía dentro del plato de leche por empinarse tanto para querer tomarla. Después fue creciendo... y siempre me sorprendió la inteligencia que guardaba esa french de negros y brillantísimos ojos, que poco a poco fue conquistando el duro corazón de mi madre.
Aprendió muy rápido las órdenes de dar la mano y sentarse, el hacer pipí donde se debe... y hacer donde no debe para mostrar sus arrebatos de enojo cuando la tratábamos mal. Recordé la incertidumbre de si reír o correr a quitarla, esa vez que la vi echada plácidamente en medio de la calle mirando con extrañeza ese carro amarillo que le pitaba con tanta insistencia, parado frente a ella. Cuando jugaba y correteaba como desquiciada alrededor de la mesa de la sala. Cuando tuvo cachorros por primera vez...
Cuando llegamos a la veterinaria la tranquilidad volvió a nosotros, parecía que nuestro pequeño miembro familiar iba a reponerse pronto... después de todo no la perdí. Y esa otra pequeña cachorra que habría muerto si no la hubiéramos reanimado a tiempo ahora también forma parte de nuestra familia, siempre bajo la mirada vigilante de su sabia mamá.
Hoy es distinto... esa perra vivaz de hace muchos años atrás que corría desesperadamente detrás de una pelota solo vuelve esporádicas veces, cuando algo realmente llama su atención. Está más gorda, duerme más tiempo, ladra por cualquier cosa y ha perdido pelo e incluso los dientes. Pero se ha vuelto más amorosa, aunque a la vez más malhumorada. Aún recuesta su cabeza en mis piernas cuando me siento a hacer alguna cosa, aún corre y restriega todo el cuerpo contra la alfombra cuando termino de bañarla, aún se desespera y ladra cuando estoy a punto de sacarla a pasear, aún conserva la mirada tierna y su monería de pararse en dos patas para convencer a todas mis visitas de que le combiden un poco de sus galletas, aún es pícara al sostener un tórrido romance con el vecino ;) quien la llama su novia y, aunque me extrañe, juega y corre si la provoca ese humano a quien acaba de conocer pero que le ha caído bien, me doy cuenta de eso cuando los miro correr a los dos como niños por toda mi sala-comedor (¡pensé que estaban locos!).
Ya está vieja, ya le debemos respeto... jajajaja, ya hay incluso quien le llama abuela, aunque sigue respondiendo a mi grito de - gorda, ven acá - todas las mañanas cuando quiere irse más allá de lo que le permito.
Es mi perra, y hoy ha cumplido 10 años de vida, 10 años en los que me ha compartido toda la lealtad, esa que sólo saben brindar los mejores amigos del hombre.
by N i T a at 11:16 p.m. |


* Siglo XXI * | Wednesday, January 22, 2003

¿Se hubieran imaginado vivir en otra época distinta a esta?
Yo no logro imaginarme disfrazándome día con día con un enorme vestido para el que antes tuve que ponerme una faja tan tan apretada que sería capaz de matarme de la asfixia, sobre todo cuando hace un calor endemoniado. Qué sería de nosotros sin las maravillas del ventilador o del aire acondicionado en una ciudad que logra llegar a los 45º centígrados. Imaginarme siquiera que para lograr hacer un viaje de 1000 kilómetros tendría que soportar el zangoloteo de una carreta tirada por caballos, el polvo y más de dos días para completar dicha travesía me hace tener mareos... Sobre todo si acaso osaran con hacerme subir a un barco, el medio de transporte que más logra marearme.
Tan solo imaginar los pocos avances médicos que se tenían en unos 150 años atrás, donde una pulmonía era mortal... o pensar siquiera en los años de la cruel peste que sacudió Europa, en donde enfermedades tan simples se convertían en una plaga indeseable e incontrolable, en donde el solo hecho de sacarte una muela implicaba un dolor insoportable, donde no existía la anestesia ni la penicilina.
Lo que más detestaría pensar en hacer es en cumplir 15 años de edad, al lado de mis 6 hermanas y 8 hermanos, y mis padres tuvieran que presentarme en sociedad para poder casarme y tener una familia tan grande, cosa que llenaría de orgullo a la familia y que, por consiguiente, me mantendría encerrada en casa al cuidado de los niños y en espera de mi marido, aislada totalmente de toda posible preparación profesional.
¡No gracias!, prefiero vivir en esta época, donde puedo vestirme con blusa y pantalón de mezclilla a mis anchas, al lado del teléfono, del internet, de los celulares, de los rápidos alivios con sólo tomar una cápsula cada 8 horas, donde puedo escoger una carrera y estudiarla, donde puedo escoger mi destino, casarme si quiero y tener 2 hijos solamente, donde puedes abordar un automóvil, donde basta tomar un avión para llegar a la China.
Para mí esta época es perfecta, la de los viajes espaciales y las telecomunicaciones, a pesar de los problemas ambientales, la sobrepoblación, la clonación y el sida.
Aunque... quizás, si hubiera nacido en otra época, no diría lo mismo.
by N i T a at 11:55 a.m. |


* Recuerdos de un profesor * | Tuesday, January 21, 2003

La primera vez que lo ví entrar en el salón, repleto de muchachitas revoltosas de secundaria, con ese paso tan lento y ese saludo de "buenos días" tan monótono aseguré que ese maestro en realidad no conocía a este grupo con el que había llevado yo clases durante todo un año, todas eran rebeldes, desastrosas, jamás le iban a poner una pizca de atención. Pero al comenzar su clase y reparar en las carcajadas que soltábamos todas juntas comencé a cambiar de opinión, simplemente el carisma que tenía ese señor de cuarenta años agradaba a cualquier adolescente.
Con el tiempo una se fue dando cuenta de la sabiduría que esa persona, que se paraba enfrente con paso monótono todos los días, tenía a montones para compartirla con las aulas repletas de alumnos de las que, decían por ahí, tenía ya muchísimos años de experiencia. Está por demás decir la buena preparación y la manera didáctica de impartir una clase que él tenía, también hay que reconocer cómo callaba a más de 50 adolescentes con una de esas anécdotas que de repente le nacía contar.
Era impresionante ver a ese tipo que cambiaba su paso lento típico dentro del aula a un paso rápido y seguro al sonar la chicharra cuando salía de un salón... rodeado y seguido de unas cuantas admiradoras que le acompañaban hasta la sala de profesores. No puedo negar que era toda una sensación ese hombre, comprobado con el comentario del alumno más perezoso de la generación a su respecto: -Es que me tronó en matemáticas... ¡pero qué bien me cae ese tipo!
Yo tuve la buena dicha de conocerlo como profesor por cerca de unos cinco años; él se daba cuenta de muchas cosas de las que tú mismo no te fijabas. Él me convenció de entrar a ese "nefasto" concurso de matemáticas en la secundaria (junto con otro buen profesor al que no le quito crédito), ese concurso que me hizo sentir bien cuando lo gané y dándome cuenta de un gusto que no sabía que tenía... pero ese maestro sí. Él me comprometió a entrar en las olimpiadas matemáticas, de las que guardo tan buenos recuerdos y gracias a las cuales decidí la carrera que estudio en este momento. Él dejó de dar clase un día que me vió triste sentada en el rincón del salón, poniendo unos ejercicios para que todos se entretuvieran un rato y para platicar conmigo el resto de la hora tratando de levantarme el ánimo. Él me dio muchos de los mejores consejos que se le puede dar a una confundida preparatoriana en los años que empiezas a forjarte el futuro.
Ese fue uno de los mejores ejemplos de lo que significa ser un verdadero profesor y maestro y aprendes a apreciarlos cuando te das cuenta que no los encuentras en todos lados. Fue la confianza que tuvo en mí lo que me hizo descubrir mi vocación. Más que un profesor fue un muy buen amigo. Gracias, al maestro Román.
by N i T a at 11:24 a.m. |


*Noche de antro* | Monday, January 20, 2003

Hacía mucho ya, realmente, que no salía a una discoteca a bailar en un sábado por la noche. Quizás me había acostumbrado a las fiestas privadas universitarias en las que el ambiente es de por sí acogedor, o al menos estás acostumbrado a él, o quizás tan sólo he albergado el simple gusto de ir a bailar salsa con los amigos en lugar de hacer sufrir a mis oídos con el irremediable "punchis punchis", o quizás las buenas noches de trova en compañía de una taza de café habían sido mi última noción de una salida nocturna... pero cómo pude notar el cambio de todo esto a lo que representa en realidad una noche de antro, sobre todo en esta ciudad.
En primer lugar debes cuidar el asistir en un "súper arregle" de tal forma que la ropa caliente para soportar este frío endemoniado no te quite el estar lo suficientemente presentable para el prepotente tipo de la cadena de la entrada... a ese que, una vez que llegas y te mezclas en toda la multitud impresionante que intenta entrar al concurrido lugar, todo el mundo le encuentra algún parentesco lejano, imagino yo, ya que le llaman por primo o por su propio nombre para llamar su atención (lo que nunca supe es cómo averiguaron su nombre):
- Hey, primo, somos tres solamente
- Hugo, Hugooo, aquí somos dos
Detestable la hipocresía de la gente para con ese tipo que, se da el gusto de desdeñar a la gente que él considera un tanto naca para poder pasar, cuando él mismo es la persona más naca que hayas visto tú.
Por fin logras pasar, pero si crees que toda la gente está afuera y dentro vacío... estabas equivocado. Entré y el ambiente pesado y fresa que solo logra la crema y nata de la sociedad poblana me aplasta por un momento. Un mesero intenta abrirse paso llevando en alto una botella con unos ocho vasos, un tipo intentando hablar por celular me empuja sin ni siquiera pedir una disculpa, dos muchachas vestidas de una manera un tanto excéntrica se deshacen bailando un conocido "punchis punchis" y otra más llama mi atención al encontrarse con una amiga al decir su profundo saludo: -¿qué onda, güey?, te he estado buscando por todo el antro, ca...
Mi impresión no termina ahí, ni cuando descubrimos que no queda una sola mesa disponible en todo el lugar (es imposible caminar siquiera). Este lugar se caracteriza por prohibir la entrada a menores de 21 años... ¡hey, un momento!, la flaca de allá con el cinturón ridículo debe tener unos 17 a lo más... y ese niño de allá... así me voy dando cuenta que al menos la mitad de los visitantes son pura sociedad preparatoriana. Gran decepción.
Para variar... la música tiene una extraña secuencia que no me parece nada lógica, ¿cómo ponen rock, luego una ranchera, luego una romántica y luego una disco? No lo entendí, pero creo que el DJ debe tener una estrategia de secuencia musical ensayada... creo que me equivoqué. El calor insoportable nos hace pedir un vaso de refresco, de unos con un montón de hielo y muy poco líquido... eso también se me había olvidado.
Después de unas horas nos fuimos hartando cada vez más. Sí, gastamos nuestros a lo tonto para entrar aquí, cuando ni siquiera podemos bailar la extrañísima música que tocan. A fin de cuentas nos quedamos un rato más y después nos vamos...
Hacía mucho tiempo entonces que no salía a la discoteca, se me había olvidado todo esto, o es que, simplemente, esos lugares ya no son para gente tan vieja como yo. No lo sé, pero no me quedé con más ganas de repetir lo que pasó el sábado por la noche.
by N i T a at 11:51 a.m. |


* El valor de las pequeñas cosas * | Friday, January 17, 2003

No con cualquiera uno puede llegar, sentarse y platicarle que te sientes mal porque te peleaste con tus papás y ponerte a llorar después... eso consiste en un largo proceso de confianza que, una vez que la ganas, no puedes traicionarla nunca. No a cualquiera le brindas esa confianza y, a veces, es dificil encontrar esas personas.
Qué difícil fue llegar a una ciudad nueva, donde ya no vivías con tus padres, donde tenías que aprender a valerte por tí solo y encontrar nuevos amigos, ese tipo de personas compatibles contigo con las que da igual si te echas a dormir una siesta en el pasto con ellos o vas a bailar a la discoteca... en ambas partes se trata de compartir un momento. Pero digo que no es nada sencillo encontrarlos, puedes pasar por todo ese montón de chicos que te presentaron en el curso de inducción a la universidad... a fin de cuentas todos tenemos algo qué hacer y nuestra propia carrera nos va jalando fuera del círculo amistoso; pasar por la misma familia y sus rebeldes amigos... después de todo esos chicos han vivido muchas más cosas que yo, y por consiguiente (quizás tuvieron razón... quizás no) se consideraron más maduros que yo misma; pasar por la compañera de suite con la que compartías todos los momentos del día, desde que te despertabas hasta que ibas a dormir... resultando que su caracter geniudo pudo acabar más con tu infinita paciencia desde el momento en que te azotó la puerta en la cara.
Sufrí mucho para encontrar un amigo que pudiera comprender cuando me sentía bien y cuándo mal, sin darme cuenta que la verdadera amistad se va forjando poco a poco en los más pequeños detalles: una tarjeta de cumpleaños, un abrazo de bienvenida, una explicación de la tarea más difícil, una sonrisa sin una razón objetiva de surgir, caminar al lado tuyo sin una palabra pronunciada. Más que simples amigos se han convertido en una familia, y eso ya se los he dicho.
Y realmente no hay manera de darte cuenta exactamente cuándo puedes confiar en esa persona... siempre hay que arriesgar, pero al final todo tiene sus buenas consecuencias. Jamás voy a olvidar la vez que, de tanta tristeza que tenía, ella me acogió un día entero y caminamos todo boulevard 5 de mayo (una avenida excepcionalmente larga en esta ciudad). Ni olvidar la vez que ellas, en mi cumpleaños, improvisaron un pastel de pingüinos y gansitos solo para celebrarme. Tampoco olvidar la vez que estuve a punto de desmayarme de tanto llanto de coraje y todos ellos me abrazaron, sin importarles las miradas de la gente de alrededor. No voy a olvidar nunca cuando, en medio de tantas confusiones existenciales, él me sacó de la biblioteca en vísperas de examen final y me llevó a tomar un café para decirme "ahora sí... dime qué tienes".
Así como ellos te dan tú también estás dispuesto a darles... una vez que los tienes te sientes tan feliz y tan indispuesto de perderlos a la vez. Es una pequeña familia, en la que compartes todo, donde ellos están si los invitas a comer en la cafetería de la escuela o si los invitas a un viaje todo pagado. Están ahí en las buenas y en las malas, se preocupan por tí cuando te enfermas y se alegran cuando tú lo estás... y eso que solamente son tus amigos, ¡y tantas gracias por eso!
by N i T a at 11:06 a.m. |



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